Proyecto Zamora Chinchipe

El proyecto Zamora-Chinchipe del IRD

16/06/2010
por Francisco Valdez
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Taller de discusión sobre “El Formativo en los Andes Septentrionales: Trayectoria Divergentes de la Complejidad Social en los Andes Ecuatoriales”

El 1 de julio se inicia en Guayaquil un taller itinerante para discutir sobre el Formativo en los Andes Septentrionales. La intención era reunir a los especialistas sobre el tema para discutir sobre esta problemática 50 años después de que se formularon las primeras hipótesis con el descubrimiento de Valdivia. Las nuevas evidencias que han sido encontradas tanto en el Norte del Perú, como en la vertiente sur oriental de los Andes, obligan a retomar el tema para discutir las nuevas evidencias y ver entre todos los involucrados la necesidad de replantear los conceptos originales. Se hace necesario tratar de llegar a una postura actualizada, donde la noción de “Formativos” prime en toda su amplitud. Evidentemente esto implica un compromiso de querer mostrar, comparar y discutir las evidencias que se tienen desde los distintos escenarios conocidos en el sur del Ecuador y del norte del Perú. Dado el presente estado del conocimiento arqueológico en el Ecuador, la oportunidad de reunirse y de tratar de este tema es casi un regalo caído del cielo, que los profesionales concientes de su responsabilidad científica no deberían perderse. La convocatoria es abierta para todos los que se sientan involucrados por la practica arqueológica y la entrada es libre a todas las sesiones. La posibilidad de asistir es además múltiple, pues se van a desarrollar reuniones en Guayaquil, Santa Elena, Cuenca, Loja, Tumbes y Piura; y dependiendo del interés que muestren los participantes en cada localidad, habrá la posibilidad de escuchar y discutir con los especialistas de cada una de estas regiones. En los últimos años se ha venido hablando de la necesidad de reunir a los profesionales de la arqueología que trabajan en los dos lados de las regiones fronterizas, ahora se presenta justamente esa oportunidad y resulta evidente que una situación privilegiada de este tipo no se volverá a presentar en un buen tiempo.

El taller de discusión sobre “El Formativo en los Andes Septentrionales: Trayectoria Divergentes de la Complejidad Social en los Andes Ecuatoriales” se desarrollara del 1 hasta el 15 de julio 2010 entre la ciudades de Guayaquil, Santa Elena, Cuenca, Loja, Palanda (Ecuador) y Tumbes y Piura (Perú). Ese taller es organizado por Jerry Moore (California State University at Dominguez Hill) y Francsico Valdez (Institut de Recherche pour le Développement, IRD), financiado por la Wenner-Gren Foundation con los auspicios del INPC y el INC.

Más informaciones…

Francisco Valdez ([email protected])
Jerry Moore ([email protected])

25/05/2010
por Gaëtan Juillard
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Proyecto arquitectural de Santa-Ana/La Florida en exposición de arquitectura

Presentación Cubierta Palanda

El proyecto de la cubierta del sitio de Santa-Ana/La Florida fue seleccionado por la revista “Aji” (Arquitectura Joven Independiente), para exponerlo en Madrid y Londres.

Pueden leer más informaciones en nuestro blog y/o algunas photos en el sitio web de los arquitectos Paola Meneses y Christian Brown (menu “Proyectos” > “Parque Ecológico Santa-Ana”) o en su espacio Facebook.

“La muestra se abrió en Madrid el 9 de junio y estará abierta hasta el 9 de julio. El London Festival of Architecture empieza mañana y la muestra se inaugura el lunes por la noche con un coctel oficial en la Embajada del Ecuador en Londres con más de 200 invitados. El London Festival of Architecture en la edición pasada tuvo una cobertura en 500 artículos de prensa que llegaron a 45 millones de personas, con más de 800 eventos durante dos semanas”.

Pueden entrar a esta página para ver la muestra de las obras seleccionadas de arquitectura Ecuatoriana, presentadas por el “Aji” (Arquitectura Joven Independiente) en las dos exposiciones: http://www.plataformaarquitectura.cl/2010/06/15/aji-muestra-de-arquitectura-joven-independiente/ y en esta página está la información sobre el Festival de Arquitectura de Londres: http://www.lfa2010.org/index.php?Date=2010-06-22&

11/05/2010
por Gaëtan Juillard
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Encuentro de Arqueólogos en Palanda

El encuentro de arqueólogos del norte del Perú y del Sur del Ecuador que se llevo a cabo en Palanda tuvo gran interés en la comunidad de Palanda. Además  se efectuaron charlas en el colegio técnico “Oriente Ecuatoriano” de Palanda y en el yacimiento arqueológico.

11/05/2010
por Francisco Valdez
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Uso social de la arqueología en el sitio Santa-Ana/La Florida, cantón Palanda

Dr. Francisco Valdez, IRD, UMR 208 PALOS; (convenio IRD/INPC Ecuador) .

Introducción:

El valor de los bienes arqueológicos, muebles e inmuebles, no suele ser objeto de discusión en los medios que pretenden ser cultos, pues se considera que estos son ante todo testimonios de la historia humana, que deben ser investigados, preservados y difundidos ante la comunidad. Sin embargo, en la práctica esta noción del valor de la arqueología resulta ser únicamente un referente retórico que no tiene raíces reales en la ley, en la academia, o peor aún en el pueblo. Desafortunadamente, el valor de la arqueología en el Ecuador se ha convertido en sinónimo de lucro económico, directo o indirecto. En el imaginario del pueblo la arqueología se asocia a “huacas” o tesoros escondidos; para los profesionales de la disciplina ésta es sinónimo de contratos jugosos, y para la ley, el recurso patrimonial está a punto de convertirse en una más de las “industrias culturales”, que debe dar réditos económicos a sus impulsores y, porque no también, a la comunidad. En la práctica hay poca diferencia, entre negociar con colecciones arqueológicas, gestionar contratos de arqueología de salvamento, o ir a “sacar infieles” para vender sus riquezas. En todos los casos, el interés de los actores no es precisamente exponer, preservar y difundir los rasgos socioculturales de la historia que no quedó escrita. A pesar de la áurea “noble y culta” que envuelve al manejo de los bienes del pasado, en la actualidad estos son sólo un recurso más, que debe ser explotado para el beneficio individual o colectivo. Las implicaciones históricas o la responsabilidad social que éstas conllevan han pasado a segundo, o a tercer, plano. Lo único que importa es poner el recurso al servicio de sus gestores.

Si resulta difícil hacer pasar este mensaje en el medio urbano y occidentalizado de los centros administrativos del país, parecería quimérico abordarlo en el medio rural y marginado que constituye el resto del Ecuador. Sin embargo, ese es el reto y la primera responsabilidad del investigador que debe hacer oír su voz, como el profeta que grita en el desierto. En este trabajo se discuten de las realidades que entornan a los vestigios arqueológicos encontrados en el cantón Palanda. Se pretende enfocar el verdadero valor y la importancia que deben tener los recursos patrimoniales en la mentalidad de todos los actores involucrados. Se trata de la noción de lo que es el uso social de la arqueología dentro del contexto de una comunidad marginal que descubre en un medio selvático las “huellas cultas” de sus antecesores amazónicos. Se replantea sin demagogia lo que debe ser la Arqueología Social y cual es la responsabilidad del arqueólogo frente a la comunidad.

Geografía física y humana del cantón Palanda

Palanda es uno de los nueve cantones de la provincia de Zamora Chinchipe, se ubica en los flancos sur orientales de la cordillera Real de los Andes (Fig.1). Limita por el occidente con la parte suroriental de la provincia de Loja y por el oriente con la República del Perú. Su orografía es muy accidentada por la presencia de cinco sierras paralelas que bajan de norte a sur, formando valles estrechos y empinados. Por éstos corren los arroyos y ríos que se engrosan el caudal de las aguas que progresivamente se juntan para formar el sistema hídrico conocido como Mayo Chinchipe, que drena sus aguas en el río Marañón. Desde el punto de vista ecológico, el cantón se ubica dentro de la biota conocida como ceja de montaña, esto es una zona de transición entre el altiplano andino (2800 msnm) y las tierras bajas del pie de monte de la cuenca amazónica (600 a 400 msnm). La catalogación técnica es de bosque tropical muy húmedo, con precipitaciones que oscilan entre los 2000 y los 3000mm anuales. Estas zonas de transición se caracterizan por tener uno de los índices más altos de biodiversidad de todo el planeta. El endemismo propio a cada nivel actitudinal, encierra una gran cantidad de variedades de plantas, aves y mamíferos medianos a pequeños. Las interacciones bióticas que se dan entre las distintas zonas tienden a multiplicar las especies dentro de ambientes cálidos y húmedos.

Cuenca Mayo-Chinchipe

Cuenca Mayo-Chinchipe

En la actualidad, el cantón cuenta con el I. Consejo Municipal compuesto por un edil y 6 concejales, que forman 5 comisiones permanentes de trabajo en las áreas de Planificación, Urbanismo y Obras Públicas, Servicios Públicos, Servicios Financieros, Servicios Económicos y Servicios Sociales. Como todas las entidades estatales cuenta ya con un portal electrónico, que puede ser consultado en Internet en la dirección http://www.municipiopalanda.gov.ec

Palanda tiene una población (residente y flotante) de alrededor de 8000 habitantes, repartida entre zonas urbanas y zonas rurales. La cabecera cantonal, Palanda, reúne aproximadamente la mitad de los habitantes, el resto se reparte entre las 4 parroquias rurales: Valladolid, El Porvenir del Carmen, San Francisco del Vergel y La Canela. Las principales actividades económicas del cantón son la agricultura y la ganadería (que reagrupa a más del 70% de la población), el resto se dedica invariablemente al comercio, servicios públicos (salud, educación, obras viales, etc.) y, en los últimos años, a la construcción. Como en la mayor parte del país, la población joven (menor de 25 años) compone más del 65% del total. Entre la población adulta, el nivel general de instrucción es primaria, con un repunte importante en el nivel de educación secundaria, en la última generación de jóvenes (un 25 % de la población). En el cantón existen 59 centros educativos de instrucción inicial, primaria básica y secundaria, repartidos en las áreas urbanas (24) y rurales (35). Muy pocos son los habitantes que han tenido la oportunidad de cursar por las universidades, pero la educación a distancia tiende a llenar paulatinamente este vacío, entre una pequeña porción de la población que oscila entre los 18 / 30 años de edad. En lo que se refiere a salud pública, el cantón cuenta con un dispensario médico en la cabecera cantonal y puestos de salud en algunas parroquias rurales. El número de médicos y enfermeras tituladas (incluyendo auxiliares) no sobrepasa las 15 personas para la totalidad del cantón, y éstas se encuentran sobre todo radicadas en las zonas urbanas (cabeceras cantonal o parroquiales)1. La afiliación a las diversas modalidades de seguro social (urbano o campesino) es naturalmente muy limitada y el acceso a niveles superiores de atención médica gratuita es casi inexistente. Al igual que en muchas localidades rurales del país, el cantón cuenta con un número importante de “brujos”, yerberos, curanderos, parteras y sobadores que ofician indistintamente en los centros urbanos en las parroquias rurales.

La descripción del paisaje cultural del cantón Palanda no estaría completa sino se mencionaría el hecho de que la transformación del medio ambiente natural ha sido radical en los últimos 50 años. La mayor parte de los bosques primarios y secundarios, que tradicionalmente cubrían las estribaciones orientales de la cordillera, han sido talados y en muchos casos transformados en zonas muy inclinadas de matorral, de pastizales, o de huertas familiares de cultivo (invernas) de extensiones variables. Por lo general, los relictos de bosque cubren las zonas elevadas, muy empinadas, el contorno de las quebradas que van desde las alturas y algunas vegas próximas al cauce de los ríos. Una buena parte del territorio se encuentra entonces transformada en terrenos proclives a la erosión y a los eventuales deslaves que provocan las precipitaciones continuas que caracterizan a este medio.

La vialidad y los sistemas de comunicación son bastante precarios a lo largo de todo el territorio. Desde fines de la década de los ochentas existe un pista carrozable que baja desde Yangana (Loja) hacia la frontera. Esta vía corta y cruza la cordillera a través del parque nacional Podocarpus, para luego bajar por las estribaciones altamente inclinadas, conectando las poblaciones de Valladolid, Palanda, Zumba, El Chorro, Pucapamba y La Balsa. En esta última localidad se ubica el puente internacional que cruza el río Canchis y constituye la frontera con el Perú. La vía forma parte del denominado “IV Eje Vial”, que une la Amazonía con la costa del Pacífico. En los últimos 10 años municipio del cantón Palanda, se ha empeñado en la construcción varias vías secundarias que comunican las parroquias rurales ubicadas hacia el este de la cabecera cantonal. En este esfuerzo, y con el paso de la vía, se han deforestado miles de hectáreas de selva natural, pues por los caminos del progreso salen todas las especies de madera fina que guardaban por milenios los bosques de Chinchipe. Hasta hace un par de años, Palanda contaba con una sola línea telefónica (la del municipio) que, a determinadas horas, servía las necesidades de comunicación de toda la población. No obstante, el siglo XXI está entrando a pasos agigantados en la Amazonía ecuatoriana y, desde fines del 2007, la telefonía celular ha invadido la vida de todos sus habitantes. En el presente año se han abierto inclusive dos puntos de acceso público a Internet, que funcionan intermitentemente, gracias a la conexión satelital y la telefonía celular. Evidentemente nada de esto sería posible sin que toda la zona sur de la provincia de Zamora esté interconectada a la red eléctrica nacional. Este servicio es generalizado en toda la región desde la década de los años noventa. En conclusión, se puede decir que la comunidad campesina que compone la mayor parte del cantón Palanda se encuentra en condiciones marginales de salud, educación, y en general de acceso a la mayor parte de los servicios públicos que debe brindar el Estado. Esta situación es particularmente perceptible con relación a los principales centros de desarrollo socioeconómico del país, incluyendo la ciudad de Loja, que es el centro urbano más importante de su entorno (120 Km., o cuatro horas de distancia en transporte público).

Recursos patrimoniales arqueológicos de Palanda

Al igual que en casi todo el territorio de la república del Ecuador, en este medio existe una cantidad apreciable de recursos patrimoniales, tanto naturales como culturales, que pueden y deben ser aprovechados racionalmente por la población. En el campo arqueológico, las investigaciones realizadas desde mediados del año 2001, por el equipo de arqueólogos del convenio IRD / INPC, han puesto en evidencia más de 50 antiguos paraderos, que se caracterizan por la transformación antropogénica del espacio y los restos culturales visibles en superficie o enterrados en el subsuelo (Fig. 2) (Valdez, 2007a). La gran mayoría de estos pertenece a la última etapa de ocupación precolombina de la región. Ésta ha sido asociada a los denominados pueblos Bracamoros, de filiación lingüística Jíbaro y que son los antecesores directos de las poblaciones Shuaras, que ocupaban antiguamente todo este territorio (Taylor, 1988:77-91; Valdez, 2007a). La mayor parte de estos paraderos arqueológicos se ubican en todos los niveles altitudinales de los valles fluviales que caracteriza a la ceja de montaña. Aparecen en el perfil de los cerros como pequeñas terrazas escalonadas. Por lo general se trata de superficies de entre 20 y 100 m2, antiguamente niveladas por el hombre, donde se aprecia la presencia de vestigios cerámicos de tradición corrugada, batanes o piedras de molienda, hachas líticas, e inclusive algún resto de pirca (muro de piedra seca). Los fechamientos obtenidos de estos contextos los ubican entre el año 900 AD e inicios del siglo XX. Esta transformación del espacio refleja un patrón de asentamiento disperso a través de la geografía inclinada de las estribaciones orientales de los Andes. Como complemento de este modelo generalizado, aparecen a menudo en las alturas, abrigos rocosos o pequeñas grutas que fueron utilizadas como antiguos depósitos funerarios. La población moderna los denomina “cuevas de los gentiles” y en ellas aparecen restos óseos humanos, acompañados a veces por recipientes cerámicos fragmentados. La gran mayoría de estos depósitos han sido visitados y removidos por buscadores de tesoros que no han encontrado más que huesos en mal estado de conservación.

Mapa SALF

Mapa vestigios SALF

La prospección arqueológica efectuada en la cuenca del Chinchipe reveló igualmente la presencia de varios asentamientos con evidencias cerámicas de una época anterior, que al principio estuvo mal definida. La alfarería contrastaba marcadamente con los materiales corrugados, siendo la nueva tradición más ligera, por sus paredes delgadas, y decorada con motivos geométricos incisos y pintados. Según varios informantes locales, ésta cerámica fina aparecía a menudo en asociación con recipientes de piedra, elegantemente pulidos. En la prospección se habían detectado recipientes líticos en algunas colecciones detentadas por campesinos, que los habían encontrado en sus trabajos agrícolas. La búsqueda de esta asociación llevó al equipo a recorrer las cuencas de los ríos Valladolid, Numbála, Vergel, Sta. Clara, Canela, Palanda, Blanco, Palanuma e Isimanchi, donde se pudo establecer una frecuencia significativa de sitios con la nueva tradición cerámica.

Tumba 1 SALF

Tumba 1 SALF

Empero, los hallazgos efectuados en el sitio denominado Santa Ana-La Florida, ubicado a escasos kilómetros de Palanda, permitieron definir perfectamente un complejo cultural. Éste ha sido denominado Mayo Chinchipe y está compuesto por elementos arquitectónicos, materiales cerámicos variados y una industria lítica muy particular, que caracteriza a la ocupación temprana de la región (Valdez et al., 2005). El yacimiento se levanta sobre una terraza fluvial, a orillas del río Valladolid, cubriendo una extensión semi-inclinada de aproximadamente una hectárea. Los trabajos efectuados han revelado una estructuración del espacio, donde predomina una estructura circular de 40 metros de diámetro, en torno de la cual se han expuesto los cimientos de varias estructuras circulares, con diámetros de entre 5 y 9 m (Fig. 3). Los trabajos efectuados sugieren la presencia de una aldea, dotada de una plaza central, que pudo haber tenido la función de un centro de reunión cívico-ceremonial. El extremo oriental del sitio presenta una estructura circular de 12 m de diámetro, que se levanta sobre una terraza artificial. Ésta fue construida sobre las curvas de nivel descendientes sobre el río, para prolongar la planicie general del terreno en este sector. En la actualidad, el filo de la terraza forma, un escarpe inclinado sobre el cauce del río. En el perfil del mismo se puede evidenciar una serie de contrafuertes circulares que sostienen el lado sur-oriental de la planta elevada. La excavación en área del sector demostró que la terraza había sido preparada además como un espacio funerario, muy rico en elementos arquitectónicos simbólicos, enterrados a distintas profundidades (Fig. 4). Detalles de estos rasgos culturales y arquitectónicos han sido descritos con anterioridad, por lo que en este trabajo no se detendrá en enumerarlos (Valdez et al, 2005; Valdez, 2007 a,b,c; 2008 a y b). Baste decir que las evidencias de ceremonialidad, simbolismo y ritualidad que están presentes en los vestigios arquitectónicos, contextos habitacionales y depósitos funerarios abogan por la presencia de una antigua sociedad compleja en la vertiente oriental de los Andes. Varios datos que refuerzan esta eventualidad han sido también discutidos en las referencias mencionadas, pero se las puede resumir recordando algunos de sus principales características:
— La evidencia de una amplia red de interacciones a corta, media y larga distancia se ve sustentada en la presencia de distintas especies de conchas marinas, provenientes de las aguas cálidas del Pacífico, en contextos funerarios. No obstante, la sola presencia física no comprueba nada más que contactos (directos o indirectos) con las poblaciones costeras. Lo que es importante anotar es la participación temprana de esta sociedad, en el pensamiento simbólico que une elementos marinos, como son la díada Strombus / Spondylus, con un culto ideológico dualista relacionado con las fuerzas regeneradoras de la naturaleza.
— La procuración y el uso de elementos exóticos y estratégicos (turquesas, malaquitas, cristal de roca y cuentas de concha marina) para diferenciar y resaltar (jerarquizar) a determinados segmentos de la población.
— Promover y mantener la especialización del trabajo relacionado con la procuración y la transformación de materias primas naturales y artificiales (la piedra, la alfarería, y muy probablemente la textilería) para expresar y materializar conceptos ideológicos propios de la selva tropical húmeda.
— El desarrollo y el uso constante de una iconografía simbólica, que transmitía mensajes socioculturales a un amplio espectro de participantes en una cosmovisión pan-andina.
— Conformar y organizar un espacio cívico ceremonial entorno a una plaza circular, inicialmente hundida, que concentró la atención de la comunidad en determinadas ocasiones.
— El conocimiento, el procesamiento y el uso de plantas como la coca (Erythroxilaceae), la huilca (Anandenanthera sp.) y probablemente el nantem o ayahuasca (Banisteriopsis caapi y Psychotria viridis) para la realización de actividades, colectivas o individuales, relacionadas con la curación, la adivinanza y la búsqueda del contacto e intermediación con las fuerzas de la naturaleza. La rica farmacopea de la selva oriental probablemente no se limitó al uso de plantas sicotrópicas o alucinógenas, sino que incluyó muchos géneros de plantas de usos cotidianos diversos, incluyendo el alimenticio.
— Por último, este grupo selvático dispuso de un sustento energético variado y estable, basado en la agricultura de maíz, del fréjol y probablemente de la yuca. Aunque el medio húmedo y ácido, propio de la ceja de montaña no es propicio para la conservación de restos orgánicos, se ha podido establecer la presencia de estos alimentos vegetales gracias a la conservación de micro y macro restos.

Los contextos excavados han proporcionado una larga serie de fechamientos radiocarbónicos que al ser corregidos y calibrados sitúan la construcción y los distintos episodios de ocupación del sitio entre los años 2945 y 1143 antes de Cristo (BC), o entre el 4895 y el 3093 antes del presente (BP).

El Uso Social de los recursos patrimoniales arqueológicos

La evidencia arqueológica encontrada en el cantón Palanda es desde todo punto de vista única en el contexto de lo que se conocía hasta ahora de la historia antigua de la región amazónica. La importancia de los contextos culturales que reflejan la presencia de una antigua sociedad compleja radica sobre todo en la red de interacciones que mantuvo con pueblos de la costa, sierra y pie de monte de la Amazonía. Esto implica romper con la noción del aislamiento sociocultural en que vivían y viven los pueblos orientales. Los hechos demuestran que antes de la conquista española las relaciones interregionales eran constantes e incidían en el desarrollo sociocultural de toda la región andina.

Los actuales pobladores del cantón Palanda son originarios de familias provenientes de la provincia de Loja, es decir se trata de colonos oriundos de un medio físico muy distinto a la topografía, vegetación y a las condiciones de humedad de la ceja de montaña. En su gran mayoría se trata de gente sin recursos, que salió de distintas poblaciones lojanas a raíz de los graves episodios de sequía que vivió esa provincia desde los años 50. Llegaron como colonos para tratar de instaurar el modo de vida agrícola que habían conocido en su tierra natal. La ganadería y el cultivo de productos serranos eran sus actividades usuales. Al llegar a la selva tropical húmeda se topan con un bosque denso, rico en especies maderables finas que son de inmediato explotadas para conseguir liquidez. Los nuevos pobladores se imponen un modo de vida extractivista, basado en la tala de madera y en la actividad tradicional de todos los colonos que llegan al oriente: la minería artesanal de oro. El contacto con el medio y con los habitantes locales que encuentra les obligan a adaptarse, cambiando su alimentación básica: de papas y cereales pasan a la yuca y al banano. La necesidad y la asimilación les ayudan a instalarse, de manera dispersa, en los terrenos inclinados. Allí cultivan pequeñas huertas familiares y buscan presas de caza para complementar el régimen alimenticio. Con el paso del tiempo, introducen ganado serrano en las parcelas, que poco a poco se han ido deforestando. Una vez instalados, retoman nexos con la sierra y se produce un mestizaje cultural, mediante la cual se introducen animales de cría como aves, cerdos, cuyes y, a veces, hasta ovejas.

En un lapso de 30 años la población colona se ha apropiado de grandes extensiones de tierras, supuestamente baldías, y con ello desplazan a los habitantes originarios (shuaras) hacia zonas de refugio en la selva profunda (jiberías). Las estribaciones orientales ceden los bosques milenarios a pastizales inclinados, donde la erosión empobrece los suelos. Miles de hectáreas se ven así transformadas en prados inestables y en terrenos de cultivo de maíz, yuca y plátano. La falta de comunicaciones mantiene a estas poblaciones en un régimen de autarquía. Para mediados de la década de los 90, caminos de herradura ingresan progresivamente a varias localidades, con ello se refuerza antiguos pueblos con la concentración de poblaciones campesinas que tienen sus fincas en los alrededores. Si bien las condiciones de vida han mejorado para muchos de ellos, los colonos siguen siendo una población marginal con relación a la dinámica de economía nacional. Los caminos facilitan la llegada de nuevas familias de origen serrano y la transformación del medio descrito se multiplica. El mejoramiento de los medios de comunicación: radio, televisión, telefonía celular integra marginalmente las poblaciones a la vida nacional. Con el contacto abierto hacia la quimera del modo de vida occidental, la nueva juventud entra aceleradamente al siglo XXI. Con la falta de oportunidades y la carencia de tierras baldías, la migración es otra vez una alternativa, pero esta vez con destinos muy lejanos (España, Estados Unidos, etc.).

En este contexto no hay una noción de lo que son los recursos patrimoniales, los naturales son vistos como recursos de libre extracción y los culturales, cuando se reconocen, son tomados de dos maneras. Los intangibles se transforman paulatinamente y se mantienen, ya que son vistos como una reminiscencia afectiva con su tierra originaria. Las fiestas religiosas, la música, los bailes populares, la gastronomía tradicional lojana son vistas con orgullo por la generación de los mayores. Desafortunadamente no sucede lo mismo con los recursos culturales tangibles: la arquitectura tradicional o los vestigios arqueológicos. Desde la colonia, en la sociedad criolla existe la noción y la tradición de asociar las “huacas” con tesoros escondidos, generalmente compuestos por metales preciosos. Enraizada en la población campesina está la idea de que los aborígenes se enterraban con riquezas que estaban destinadas a los afortunados descubridores de las huacas. Prácticamente en ninguna región del país hay un vínculo real y respetuoso entre las poblaciones actuales y los pueblos aborígenes. Inclusive en las comunidades indígenas, el arraigo se limita a la posesión de la tierra y al uso de los recursos naturales, pero no hay un sentimiento de vínculo ancestral respetuoso hacia los bienes arqueológicos. La noción sagrada de la palabra huaca desapareció probablemente con extirpación de idolatrías y ahora sólo ha quedado la noción de tesoro o riquezas escondidas. Un ejemplo claro de esto fue la expoliación masiva de un cementerio aborigen en la población indígena de Alacao en Chimborazo. Otro ejemplo grosero, es la venta de objetos arqueológicos encontrados por los comuneros en la zona de Ingapirca.

Evidentemente, en zonas como Palanda, donde no hay un vínculo ancestral entre los pobladores actuales y la tierra, no se puede esperar que haya ningún tipo de reconocimiento por los valores ancestrales, sean éstos aborígenes o coloniales. En todos los casos, la noción de “entierros” o de vestigios arqueológicos está inmediatamente asociada a la posibilidad de un encuentro muy lucrativo en términos económicos. El valor cultural (histórico o inclusive estético) no interviene y el descubridor de un objeto inmediatamente busca el tesoro que debe estar escondido en el bien, o en el lugar en donde se ha producido el hallazgo. Así por ejemplo, es frecuente encontrar vestigios arquitectónicos precolombinos destruidos por buscadores de tesoros, o recipientes cerámicos o de piedra que han sido quebrados para encontrar el oro que supuestamente se esconde en su interior.

Estas realidades han sido también la práctica cotidiana en el cantón Palanda, donde no se dudó en ir corporativamente al yacimiento arqueológico encontrado en octubre del 2002, para explotarlo como una mina abierta de metales preciosos. Ante la vista y paciencia de las autoridades, que estaban ya advertidas del carácter arqueológico del paradero, en agosto del año 2003, una treintena de personas oriundas de la cabecera cantonal, encabezadas por uno o dos dirigentes, destruyeron y saquearon más de 50 m• del y arquitectónico Santa Ana -La Florida. Su decepción fue grande luego de tres semanas de “duro trabajo” que no reportó ni una sola pinta de oro. Los dirigentes recuperaron algunos objetos arqueológicos que fueron comercializados de inmediato en Quito y Guayaquil. A la comunidad le quedó el sabor amargo de haber sudado para nada, pues ante el fracaso minero se dice que ni siquiera se les pagó el jornal ofrecido.

Frente a esta realidad, ¿cuál es la tarea del arqueólogo en una comunidad que es poco receptiva al de los valores culturales? En el caso de Palanda, luego de anunciar la importancia del descubrimiento ante la comunidad científica, el arqueólogo debe volver a la comunidad para afrontar las realidades socioculturales que la envuelven. La primera respuesta que parece evidente es la educación, es decir, brindar la información exacta de lo que significan los vestigios arqueológicos y de su alcance para reinterpretar la historia de la región amazónica. Esto puede producir un cambio en la mentalidad: de la codicia se pasa la curiosidad y de esta a la novelería que puede llevar a la construcción del imaginario que produce el encuentro con una identidad ancestral. El hacer comprender a un pueblo colono que los antiguos habitantes de estas tierras tenían tanta movilidad como la de las poblaciones actuales y que con esas interacciones, la cultura propia se enriqueció y sus valores y productos se transmitieron e irradiaron a zonas muy amplias. Al explicar el alto grado de desarrollo tecnológico, ideológico y hasta estético, que tenían los antiguos pobladores de estas tierras (aparentemente inhóspitas) se despierta un interés más específico en los antiguos logros de este pueblo selvático. La comunidad asimila estos méritos y los asume como parte de su propia identidad, de ellos surge un sentimiento de autoestima, que realza y da un valor agregado al ser miembros de la ahora “histórica Palanda”.

Sin embargo, el trabajo es lento, la transmisión del mensaje no es inmediata, la lección debe repetirse tantas veces como sea necesaria para que cale en la mentalidad colectiva. El primer uso social de la información histórico-cultural es la transmisión de los valores que están implícitos en los recursos patrimoniales arqueológicos. La educación debe llevar a la comprensión del proceso que siguen todos los pueblos en su devenir histórico, siendo la población actual parte y heredera de los saberes ancestrales que se materializan en la grandeza pasada. Por ello es necesario que haya un emponderamiento popular de la identidad milenaria que caracteriza a la región de Palanda. En este sentido, el rol del arqueólogo es abrir el camino hacia la comprensión de cuál es el proceso histórico por el que atraviesa todos los pueblos y la necesidad de lograr una asimilación integral a lo que es su medio ambiente, como escenario privilegiado, ubicado en una zona de transición entre varios pisos ecológicos. Explicar en qué consistieron las interacciones sociales y culturales del pasado y plantearlas como una alternativa vigente para afrontar el futuro puede ser la clave para el desarrollo socioeconómico. De esta manera, las comunidades selváticas que se pensaban marginadas, se ven en la necesidad de conocerse a fondo, para poder mostrarse con orgullo ante la mirada del “otro”. Interacción significa entrar en contacto y actuar con el otro, para conocerse mutuamente, para intercambiar ideas y productos.

En Palanda estas acciones se vieron recientemente reforzadas por la intervención estatal que se dio luego de la declaración del Decreto de Emergencia Patrimonial. Más concretamente, el valor de las “ruinas arqueológicas” se vio incrementado con la mirada y el interés gubernamental para la protección y puesta en valor de los vestigios arqueológicos encontrados en su territorio. La intervención de la Unidad de Gestión del Decreto de Emergencia se dio luego de que la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura declarara en emergencia al yacimiento Santa Ana -La Florida en diciembre de 2007. La emergencia se produjo como consecuencia de una creciente inusual del río Valladolid, que provocó el deslizamiento del terreno afectado por el saqueo de agosto del 2003. Las fuertes precipitaciones de la época invernal provocaron además una serie de procesos de erosión irreversibles que amenazaba con el desplome de una buena parte del sitio al río.

La intervención de la Unidad de Gestión consistió en levantar un muro de contención, con gaviones profundos, a lo largo de toda la margen occidental de la antigua terraza fluvial. En complemento a esta acción se levantó una estructura cubierta, de protección, sobre la parte más delicada del yacimiento. Por pedido del equipo de arqueólogos se construyó además, dentro de la estructura, una pasarela elevada que permite la observación de la arquitectura precolombina. El objetivo de esta acción fue convertir al espacio cubierto por la estructura en un área de exposición permanente de los vestigios culturales expuestos por el trabajo arqueológico. La estructura se convirtió entonces en un museo vivo, donde se pueden apreciar los contextos culturales in situ, el trabajo de su recuperación y estudio especializado y además en un área de interpretación, donde se puede inculcar el valor real del recurso patrimonial arqueológico a todos los visitantes. El diseño arquitectónico de la estructura de protección permitió su integración coherente dentro de su entorno ecológico (Foto 1). La transparencia de sus paredes y la ventilación natural de que dispone permiten una adecuada conservación y exposición de los vestigios expuestos. Adicionalmente, el equipo de arqueólogos ha transformado algunos espacios dentro de la estructura, en áreas de interacción cultural, donde la enseñanza y la discusión de los distintos procesos socioculturales tienen un escenario privilegiado.

Charla con el colegio de Palanda

Charla con el colegio de Palanda

Las acciones emprendidas para la protección y preservación del sitio no se limitan entonces a la mera puesta en valor del monumento, sino que transforman al yacimiento en un espacio de interacción sociocultural, abierta a la visita turística de propios y extraños. El antiguo paradero arqueológico deja de ser una reliquia y se convierte en un instrumento vivo y dinámico del desarrollo socioeconómico de la región.

Lenin Ortiz afirmó que en Cochasquí, al no usar a la comunidad como una simple fuente de mano de obra, él acuño el término “puesta en valor social”, yendo un paso más allá de lo que postulaba la UNESCO para los sitios patrimoniales. Ortiz definió este concepto como el hecho de que la “la comunidad participe, asuma y administre profesionalmente los bienes culturales heredados” (Ortiz, 2009:24). En la actualidad, inclusive éste término ha sido descartado y se habla más bien del Uso Social de los bienes patrimoniales. Entendiéndose que las comunidades deben participar en el proceso de investigación, preservación, administración y usufructo de los réditos engendrados por los bienes patrimoniales en su territorio. Sin embargo, resulta evidente que en primer término la expresión uso social debe referirse al valor pedagógico que lleva al aprendizaje del valor real que tienen los recursos patrimoniales, y de manera especial los arqueológicos. La noción de uso social no debe limitarse a la puesta en valor estético-social de un yacimiento, sino al transformarlo en un verdadero instrumento de cambio social. Los yacimientos fueron el escenario del quehacer social de los pueblos ancestrales, en ellos se puede leer el proceso de su accionar y sobre todo de sus procesos de cambio y de integración social. La puesta en uso social no debe ser únicamente el efecto cosmético que hace que un sitio sea atractivo o “presentable” para la explotación turística del recurso. Uso social no se refiere a la generación de usufructos económicos, a partir de su manejo o administración del sitio. La primera responsabilidad de un investigador es aprender, explicar y compartir los conocimientos ancestrales y las lecciones modernas que procuran los bienes arqueológicos. Al realizar esta actividad con la comunidad, todos participan en el proceso investigativo y todos comprenden el significado de lo que es un monumento histórico. Así la noción de emponderamiento social de un recurso patrimonial cobra sentido.

Una vez que se ha dado este proceso y la comunidad ha comprendido lo que implica la presencia de objetos y monumentos arqueológicos en su territorio se puede pensar en exponerlos a los visitantes. La idea principal no debe ser el generar un usufructo económico, sino “mostrarlos con orgullo” como una parte de lo que es vivencialmente la comunidad. Al proteger y hacer que los recursos patrimoniales sean atractivos, la comunidad se engalana para mostrar lo mejor de sí. El equipo de arqueólogos que trabaja en Palanda está empeñado en esta tarea, pues la considera prioritaria antes de que el sitio y sus recursos puedan ser administrados con fines turísticos. Es una tarea de la arqueología social que es ante todo participativa en la vida y en la dinámica de la comunidad.

Inclusive, si se trata de turismo comunitario, es indispensable que la comunidad comprenda que los recursos patrimoniales no sólo son objetos proclives a dar un rendimiento económico. En realidad deben ser considerados como valores ancestrales, que son expuestos con el objetivo de enseñar y transmitir el mensaje de la fuerza identitaria de un pueblo que está consciente de su devenir histórico. En este sentido los recursos patrimoniales son íconos de la dinámica y del proceso de cambio sociocultural que vive todos los pueblos. Si la comunidad comprende este mensaje, el uso social de sus recursos patrimoniales puede estar vinculado a dinamizar los procesos productivos y por ende a rendir beneficios socioeconómicos. Estas ideas se están materializando paulatinamente en Palanda, así por ejemplo los iconos ancestrales se incorporan en la imagen que se usa para comercializar sus productos o sus servicios. La compañía de vehículos de alquiler, recientemente formada ha adoptado la denominación de “Los Bracamoros” y a puesto en su logotipo algunas piezas arqueológicas provenientes de Santa Ana -La Florida. La Asociación Agroartesanal de Productores Ecológicos de Palanda y Chinchipe, APECAP, comercializa su café orgánico con una etiqueta donde se ha incorporado la imagen de un bello recipiente precolombino. El mismo que está identificado como Cultura Mayo-Chinchipe y además pregonando “Palanda Patrimonio Cultural y Natural”. Un productor de licor artesanal también ha incluido dos piezas líticas en su etiqueta, identificándolas como piezas arqueológicas de la amazonía ecuatoriana. Proclama además que su producto es “del Chinchipe, tierra generosa como su gente, NOMEB, es parte de una identidad que representa lo profundo de este cantón”. Los objetos ancestrales son desde ya tomados como símbolos de calidad, de pureza y en definitiva de la identidad cultural de esta región amazónica (Foto 2).

Productos de la región

Productos de la región

Si la mentalidad está cambiando, entonces el terreno se prepara para la incorporación de un programa de turismo comunitario que agencie el flujo de visitantes hacia los recursos patrimoniales naturales y culturales. Este paso es indispensable ya que, como dice Esteban Ruiz en su análisis de la Comunidad de Agua Blanca, Manabí (2009), la simple incorporación del turismo puede destruir la dinámica interna de una comunidad campesina. El turismo significa un cambio cultural, una nueva actividad económica que aumenta las diferencias al interior del grupo. El turismo comunitario, en cambio fortalece la comunidad, ya que Comunitario implica pensar juntos, construir un sentido juntos. En las comunidades los individuos son iguales y la preparación de un programa de turismo comunitario puede dar un nuevo contenido a su propio funcionamiento. Esto redunda en la apropiación de la comunidad de su patrimonio y de su naturaleza. El turismo solo es posible con la participación de toda la comunidad, si sienten que tienen un museo que es de todos, unas ruinas arqueológicas que son de todos, el espíritu de cuerpo social se fortalece. Si esto se logra, el esfuerzo comunitario exigirá también la acción de las autoridades competentes para que los recursos patrimoniales sean protegidos y preservados, pues resulta evidente que el rol del estado y de las autoridades seccionales es fundamental para el buen manejo y la preservación de los recursos patrimoniales. En este esfuerzo hay otra responsabilidad que está implícita, y ésta es la capacitación de al personal de los municipios en el manejo patrimonial. Evidentemente este es un proceso de largo aliento y preparar el terreno toma tiempo. Sin pretender ser demasiados idílicos, hay que insistir en el hecho que del patrimonio no se come, con orgullo se pueden generan proyectos, pero hay que canalizarlos con el apoyo del estado, apuntalando el esfuerzo colectivo y sobre todo reforzando el tejido social para consolidar el sentido de organización comunitaria, el sentido de solidaridad y de identidad.

En Palanda parece que el ciclo se está completando y por ello se puede pensar que la arqueología está cumpliendo su verdadero uso social.

Nota

1. Informe de avance del proyecto “INVESTIGACIÓN Y PUESTA EN VALOR DE LOS RECURSOS PATRIMONIALES EN LA FRONTERA SUR: PALANDA, PROVINCIA DE ZAMORA CHINCHIPE” elaborado por la UTPL al Ministerio de Cultura, 2009.

Referencias

Ortiz, Lenin, 2009, Cochasquí. El agua del frente de la mitad, Fondo Editorial Letras, Quito.
Ruiz Ballesteros, Esteban, 2009, Agua Blanca, comunidad y turismo en el Pacífico ecuatorial, Abya Yala, Ministerio Coordinador de Patrimonio Natural y Cultural, Quito.
Taylor, Anne Christine, 1988, Las Vertientes Orientales de los Andes Septentrionales: de los Bracamoros a los Quijos. in Al Este de los Andes. Relaciones entre las Sociedades Amazónicas y Andinas entre los siglos XV y XVII, eds. F.-M. Renard-Casevitz, Th. Saignes y A.-C. Taylor, Tomo II, Abya Yala – IFEA, Quito.
Valdez, Francisco, 2007a, El Formativo Temprano y Medio en Zamora Chinchipe, in Reconocimiento y Excavaciones en el Sur Andino del Ecuador. D. Collier y J. Murra, (Malo, B. ed.), pp. 425-465, Casa de la Cultura núcleo Azuay, Cuenca.
— 2007b, Mayo Chinchipe: La puerta entreabierta, en Ecuador. El Arte Secreto del Ecuador Precolombino, editado por D. Klein e I. Cruz., 5 Continentes, pp. 321-349, Milano.
— 2007c, Un Formativo Insospechado en la Ceja de Selva: El Complejo Cultural Mayo Chinchipe, in II Congreso Ecuatoriano de Antropología y Arqueología. Balance de la última década : Aportes, Retos y Nuevos Temas, editado por F. Garcia, pp. 549-576, FLACSO, Quito, 2007.
— 2008a, Inter-Zonal Relationships in Ecuador. In, Handbook of South American Archaeology. editado por H. Silverman, H. y W. Isbell, pp 865-887, Chicago, Kluwer Academic Publishers.
— 2008b, Mayo Chinchipe, el otro Formativo Temprano, Miscelánea Antropológica Ecuatoriana Segunda época 1: 170-197.
Valdez, Francisco, Jean Guffroy, Geoffroy de Saulieu, Julio Hurtado y Alexandra Yépez, 2005, Découverte d’un site cérémoniel formatif sur le versant oriental des Andes. C. R. Paleovol 4: 369–374.

11/05/2010
por Gaëtan Juillard
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Uso social del patrimonio en Santa-Ana/La Florida

Con la inversión realizada por la Unidad de Gestión del Decreto de Emergencia, ejecutado por el Ministerio Coordinador de Patrimonio Natural y Cultural,  la población de Palanda se empodera de los recursos patrimoniales del cantón, mediante el conocimiento de los valores que estos encierran para el presente y para el furturo. La comunidad organiza regularmente visitas y paseos hacia el yacimiento arqueológico “Santa Ana – La Florida”, mostrando gran interés por conocer la historia antigua del cantón Palanda.

Utilización recreativa de las areas verdes del yacimiento arqueológico " Santa-Ana - La Florida" durante el feriado de Carnaval

El yacimiento se ha convertido en un espacio pedagójico donde se dan charlas a los estudiantes de Palanda

05/03/2010
por Gaëtan Juillard
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Libro: Antiguas Civilizaciones en la Frontera de Ecuador y Perú

Durante los últimos años las investigaciones arqueológicas han realizado significativos aportes al conocimiento histórico de la civilización andina, gracias a estas hoy podemos conocer acerca de la existencia de sociedades con orígenes comunes y altamente desarrolladas que se establecieron en los diversos espacios geográficos de los andes centrales y septentrionales, territorios que actualmente ocupan Ecuador y Perú.

No cabe duda que la cultura constituye una de las mejores alternativas para la integración y desarrollo de los pueblos andinos. Es, en este concepto que el Proyecto de Cooperación Unión Europea – Comunidad Andina “Acción con la Sociedad Civil para la integración Regional Andina – SOCICAN” (ALA- 2005-17-302), ha tenido a bien apoyar la publicación: Antiguas Civilizaciones en la Frontera de Ecuador y Perú; Una propuesta binacional para la integración andina, la cual presenta los resultados del Encuentro Binacional Perú – Ecuador: Arqueología, Turismo y Desarrollo Social, que se llevó a cabo el 07 de mayo de 2009, en la ciudad de Jaén.

La difusión de los lineamientos de la carta de intención y los resúmenes del primer encuentro binacional están orientados a impulsar las investigaciones científicas en Arqueología, Antropología, Historia, Etnografía, Biodiversidad, Turismo y Desarrollo Social en las cuencas de los Ríos Mayo, Chinchipe, Marañón, Utcubamba y Puyango – Tumbes, buscando siempre la participación activa de las poblaciones y los gobiernos locales como sustento para la recuperación y conocimiento de las raíces históricas comunes y los milenarios testimonios de las culturas desarrolladas en Ecuador y Perú.

El libro Antiguas Civilizaciones en la Frontera de Ecuador y Perú: Una propuesta binacional para la integración andina es una publicación de la Asociación Amigos del Museo de Sipán, como resultado de las actividades del Programa Binacional de integración, investigación del patrimonio cultural y desarrollo social de las poblaciones que habitan en la frontera de Ecuador y Perú.

Más informaciones…

Descargar el libro Antiguas Civilizaciones en la Frontera de Ecuador y Perú: Una propuesta binacional para la integración andina en [PDF]
Descargar la carta de intención [ZIP]

04/03/2010
por Gaëtan Juillard
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Reunión internacional de arqueólogos en Palanda

Arqueólogos ecuatorianos y peruanos sostuvieron  una reunión de trabajo, de caracter binacional, en Palanda, Zamora Chinchip. El objetivo fue discutir las estrategias que emprenderan para efetuar un estudio coherente de la cuenca del Mayo-Chinchipe. Entre otras actividades se presentó a la población del cantón los avances de los estudios arqueológicos efectuados hasta la fecha. El evento tuvo lugar en el Museo del sitio Santa-Ana/La Florida, los días 14 y 15 de marzo 2010.

04/03/2010
por Gaëtan Juillard
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Encuentro de Arqueólogos del Norte del Perú y del Sur del Ecuador

La Universidad del Azuay y el Gobierno Provincial del Azuay organizaron el “I Encuentro de Arqueólogos del Norte del Perú y del Sur del Ecuador: Relaciones Interregionales y perspectivas del futuro”. El evento se realizó dentro del programa de Cátedra Abierta, que mantiene la Carrera de Historia y Geografía de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca. El Encuentro se enfocó en la difusión y el debate de los nuevos estudios y hallazgos arqueológicos realizados en el Norte del Perú y el Sur del Ecuador. Se discutieron las maneras de mejor divulgar su trascendencia histórico-científica, así como de establecer lazos de comunicación entre los profesionales del Ecuador y el Perú. Se planteó la posibilidad de que los estudiantes de la carrera de Historia y Geografía puedan realizar pasantías de práctica arqueológica en sitios de excavación y en las universidades del norte del Perú. El evento se llevó a cabo los días 17, 18 y 19 de marzo del año en curso, en la sede de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca.

Blog de la reunión, con articulos de prensa, fotos y ponencias
Ponencias del Encuentro
Fotos del Encuentro

07/01/2010
por Gaëtan Juillard
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La zona arqueológica de Palanda protegida

Desde hace un año, se ha venido llamado la atención de nuestros lectores sobre los peligros reales que corre el yacimiento arqueológico en Palanda: hurtos,  saqueos, deslizamiento del terreno después de crecidas torrenciales del río Valladolid, etc. A lo largo de los artículos publicados tanto en la prensa como en el portal arqueo-ecuatoriana.ec ,se han presentado los riesgos y las gestiones de varias instituciones estatales en pro de la protección del yacimiento. Entre otras han intervenido: Ministerio de Cultura, Fuerzas Armadas, Ministerio de Coordinación Patrimonio Natural y Cultural, mediante la Unidad de Gestión del Decreto de Emergencia y, por supuesto, los arqueologos de la misión de cooperación IRD/INPC. A lo largo del último año los técnicos de estas organizaciones y profesionales de diversas disciplinas han logrado combinar sus esfuerzos para que el sitio sea protegido adecuadamente: cobertura, seguridad, informaciones, etc.

Durante las intervenciones de resacate, los arqueólogos han descubierto y documentado varias nuevas evidencias: estructuras habitacionales  y ceremoniales, una nueva tumba de elite, y un basurero cultural de gran importancia para el conocimiento de la cultura Mayo-Chinchipe. No obstante, se debe pasar ya a la acción, y un proyecto piloto de valorización de los recursos naturales y culturales ha sido ya implmentado con el fin de resaltar la importancia de los recursos de la cuenca hidrográfica binacional del río Chinchipe.En este plan se ha involucrado a las comunidades,  pues se considera que el desarrollo sustentable de la región debe  basarse en la capacitación de las poblaciones en los campo del turismo comunitario y ecológico, la artesanía, las micro-empresas culturales, la producción agrícola orgánica, etc. Estos  primeros pasos se han visto reforzados con  la firma de una carta de intención de proyectos emergentes, por parte de los Presidentes de Perú y Ecuador. Esta carta fue firmada en Piura, en octubre del 2009. Dentro de los instrumentos empleados para valorar los recursos patrimoniales de esta zona, destacamos:
— Concientización y capacitación de la comunidad.
— Museo de sitio y centro de estudios binacionales en el sitio “Santa-Ana- La Florida”.
— Creación de una área recreacional y un parque ecológico en el mencionado yacimiento.
— Corredor cultural a lo largo de la cuenca binacional del Chinchipe (museos y puesta en valor de los recursos patrimoniales naturales y culturales).
— Rutas eco-turísticas en el cantón Palanda a lo largo de los caminos antiguos que existen en la región: vestigios de antiguas cuidades  españolas; bosques y parques naturales; cascadas y lagunas; fortalezas y pucaras precolombinas; yacimientos arqueológicos, etc.
— Creación de micro-empresas turísticas (artesanía, servicios turísticos y recreacionales…) dentro de la comunidad.

Más informaciones…

Descargar el afiche de presentación de la cultura Mayo-Chinchipe [PDF]
Descargar el afiche de presentación de los trabajos de emergencia [PDF] y el triptico [PDF]
Visitar la galería del proyecto de parque arqueológico-ecológico de Palanda por los arquitectos Paola Meneses y Christian Brown [facebook o portal web]

07/01/2010
por Gaëtan Juillard
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Primer Taller Binacional de Desarrollo Cultural en las Cuencas de los ríos Chinchipe, Utcubamba y Marañón

Ecuador suscribió con Perú, el 22 de octubre pasado en Piura, una carta de intención para la ejecución del proyecto binacional “Desarrollo y Cooperación Cultural en las cuencas de los Ríos Chinchipe y Puyango Tumbes”, este documento  se suma a los compromisos asumidos con la firma de la paz.

Con el propósito de cumplir con los compromisos adquiridos, el Ministerio Coordinador de Patrimonio Natural y Cultural, el Ministerio de Cultura y el INPC, realizaron el “Primer Taller Binacional de Desarrollo Cultural en las Cuencas de los ríos Chinchipe, Utcubamba y Marañón”, en la ciudad de Loja y en el yacimiento arqueológico “Santa Ana – La Florida” en el cantón Palanda, los días 10 y 11 de diciembre del 2009. Es lamentable señalar que una programación inadecuada del evento impidió cumplir con los siguietnes objetivos:

– Se debieron identificar  los proyectos binacionales, fundamentados sobre los descubrimientos recientes, localizados en las orillas del río Valladolid, en el lado ecuatoriano, y del río Marañón, en la zona peruana. La antiguedad de estos vestigios ha sido f echada alrededor de 5 000 años antes del presente.

– Dentro de los compromisos asumidos en la carta de intención, constaba también la generación de estudios multidisciplinarios que incorporen a las comunidades locales, instituciones seccionales y académicas para promover la cooperación cultural en el marco de un proyecto común.

Se espera que los dos países realizarán estudios científicos en el campo de la arqueología, antropología, historia y etnografía, para sentar bases de un proyecto amplio del turismo comunitario enfocado hacia la puesta en valor de los recursos culturales y ecológicos. La riqueza patrimonial es muy grande en el espacio geográfico fronterizo de las cuencas hidrográficas de los ríos Chinchipe y Puyango-Tumbes.

Se contempla también la coordinación de misiones para apoyar, estudiar y coadyuvar a la materialización y el intercambio académico para la investigación y la conservación de sitios arqueológicos y monumentos, museos y centros de interpretación y la potenciación de programas de desarrollo comunitario vinculados al turismo cultural, entre otros.

Más informaciones en el portal del Ministerio de Coordinación de Patrimonio
Leer “Hoy se inaugura primer taller binacional” en El Mercurio
Leer “Seis prefectos arman iniciativas binacionales con Perú” en El Comercio
Leer “Se desarrolló I Cumbre Binacional” en El Mercurio

22/06/2009
por Francisco Valdez
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Découverte d’un site cérémoniel formatif sur le versant oriental des Andes

1. Introduction

Les vestiges mis au jour sur le site cérémoniel de Santa Ana-La Florida (79°07’46″ de longitude ouest ; 04°38’11″ de latitude sud) constituent les plus anciennes traces d’occupation humaine datées à ce jour en Amazonie occidentale. Cet établissement est situé à 1000 m d’altitude, sur la ceja de montaña du versant oriental des Andes, en amont de la confluence des ríos Valladolid et Palanda, dans la province de Zamora–Chinchipe (Équateur) (Fig. 1). Les vestiges architecturaux occupent une terrasse fluviale, relativement plane, d’une superficie d’environ un hectare et de forme rectangulaire, qui s’élève à une dizaine de mètres au-dessus de la rivière. Le gisement est circonscrit, à l’ouest, par un versant relativement abrupt, à l’est, par le río Valladolid et, au sud, par une zone marécageuse en dépression. La re?gion environnante, qui correspond au bassin supérieur du río Mayo Chinchipe, présente une topographie accidentée, marquée par d’importants dénivelés, couverts d’une végétation tropicale humide d’altitude moyenne.

Fig. 1 – Carte de la région : Emplacement du site de Santa-Ana/La Florida et des principaux gisements formatifs de la région.

Fig. 2 – Plan general du site Santa Ana–La Florida. Un chemin moderne a coupe la terrasse alluviale en deux secteurs (A et B).

2. Les données architecturales

Cette terrasse a été coupée, il y a une dizaine d’années, par une route, orientée nord–sud, ayant une emprise de 11 m de largeur, sur une profondeur d’environ 2 m. En surface, sont visibles des vestiges en pierre et en terre, qui témoignent d’une occupation structurée de l’ensemble de la terrasse, tandis que l’analyse des coupes a montré la présence d’aménagements architecturaux jusqu’à une profondeur de plus de 2 m. La complexité du site, les destructions occasionnées par les travaux de voirie et de pillage, ainsi que l’état d’avancement des fouilles ne permettent pas encore une reconstitution comple?te de l’historique du gisement. Cependant, les diverses campagnes de fouilles réalisées depuis septembre 2002 ont permis de collecter un premier ensemble de données qui mettent en évidence l’existence d’occupations à différentes périodes précolombiennes.

2.1. Le secteur ouest (Fig. 2B)

Sur la zone plane située à l’ouest de la route sont visibles, en superficie, des vestiges de monticules de différentes dimensions, formés par des accumulations de pierres dont l’élévation maximale ne dépasse pas un mètre. La présence de vestiges céramiques caractéristiques de l’Horizon corrugado (cf. § 3.1.1.), dans et sous la couverture pierreuse de ces amoncellements, jusqu’à 30 cm de profondeur, paraît justifier une attribution chronologique tardive. Mais les sondages réalisés au sud-est de ce secteur, et l’étude de la coupe ouest du chemin, ont mis en évidence l’existence de vestiges antérieurs, associés à des types céramiques différents. Cette partie de la terrasse, qui paraît avoir été en surélévation, a été aménagée avec des remblayages de terre, des parois en pierre et argile, ainsi que des empierrements successifs, dans lesquels s’inscrivent des couches de terre brûlée. Des datations, réalisées sur ces éléments de construction (Tableau 1), montrent qu’ils correspondent à une première occupation, appartenant à une phase relativement ancienne de la période formative équatorienne (courant du IIIe mille?naire av. J.-C.) – Tableau 1 : GX30044, Beta 188263. Le reste de la terrasse présente une stratigraphie beaucoup plus homogène, à l’intérieur de laquelle sont conservés des vestiges de plusieurs époques d’occupation, dont une correspond probablement au Formatif tardif (seconde moitié du premier millénaire) – Tableau 1 : Beta 1188267.

2.2. Le secteur est (Fig. 2A)

La coupe située du côté est de la route présente un schéma d’aménagement comparable. Le décapage de la couche de terre végétale a révélé l’existence d’empierrements qui couvraient des vestiges architecturaux complexes, dont un ensemble de murs concentriques formant des structures de contention, situé à l’extrémité de la terrasse dominant la rivière. Dans la partie centrale de cet ensemble, à 175 cm de profondeur, a été découvert un petit foyer en cuvette situé à l’extrémité  d’un muret en spirale (Tableau 1 : Beta 172587). Deux autres foyers, remplis de pierres brûlées, sont apparus à une quarantaine de centimètres sous ce niveau. L’omnipre?sence des formes circulaires et en arc de cercle constitue sans doute un des éléments les plus marquants de cette architecture enfouie. Les fouilles ont mis en évidence la présence d’au moins trois inhumations, situées entre 2 et 2,50 m de profondeur, accompagnées d’offrandes. Ces contextes funéraires étaient distribués à proximité d’un puits, dont les parois sont constituées d’un appareillage en colimaçon. Les restes osseux humains, très érodés, étaient accompagnés de bols en pierre, de nombreuses pièces d’ornement en turquoise et en malachite (Fig. 3), de trois récipients en céramique et de fragments d’un coquillage (Strombus sp.). Les centaines de petites perles en turquoise paraissent avoir été cousues sur des pièces textiles, non conservées. Les datations provenant de ce contexte (Tableau 1 : Beta 197176) sont plus ou moins contemporaines de celles obtenues à l’ouest du site.

N° du laboratoire
Provenance
Profondeur
Date14C BP
Calibration 2 sigma
GX#30044 Secteur ouest – Sol brûlé –40 cm 4000 ± 71 2857–2301 BC (4807–4449 BP)
GX#30043 Secteur ouest – Foyer –90 cm 3990 ± 70 2841–2294 BC (4791–4422 BP)
Beta – 172587 Secteur ouest – Foyer –90 cm 3860 ± 40 2460–2300 BC (4410–4250 BP)
Beta – 188263 Secteur ouest – Sol brûlé –90 cm 3820 ± 40 2395–2375 BC (4345–4325 BP)
Beta – 188267 Secteur ouest – Dépotoir –35/55 cm 2280 ± 40 395–200 BC (2345–2150 BP)
Beta – 197175 Secteur est – Sol noir –150 cm 4300 ± 40 3010–2880 BC (4960–4830 BP)
Beta – 188265 Secteur est – Sol brûlé –50 cm 3830 ± 70 2470–2040 BC (4420–3990 BP)
Beta – 197176 Secteur est – Offrandes –220 cm 3700 ± 40 2270 – 2260 BC (4220–4210 BP)
Beta – 188266 Secteur est – Foyer –75 cm 3690 ± 40 2190–2170 BC (4140–4120 BP)
Beta – 188264 Secteur est – Sol brûlé -50 cm 3660 ± 90 2205–1735 BC (4155–3685 BP)
Beta – 181459 Secteur est – Coupe route –145 cm 2930 ± 150 1485–800 BC (3435–2750 BP)

Fig. 3 – Récipients et ornements de parure en pierre polie.

3. Les vestiges mobiliers

3.1. Les styles céramiques

L’analyse typologique du matériel collecté permet de distinguer quatre ensembles céramiques distincts.

3.1.1. Matériel récolté en surface

Le matériel récolté en surface (jusqu’à 25–30 cm de profondeur) se caractérise par le type céramique dit “corrugado“, en raison de son décor particulier, constitué par des bandes d’argile superposées sur le col et, parfois, la panse des récipients. Ce mobilier céramique appartient à un vaste horizon, présent dans plusieurs régions de l’Amazonie occidentale [3], ainsi que dans la province andine de Loja [2], durant les phases précolombiennes récentes (probablement dès le VIIIe siècle de notre ère, et ce jusqu’à la conquète espagnole).

3.1.2. Partie ouest du site

Dans la partie ouest du site, un dépotoir associé à des structures architecturales a livré un matériel dont les éléments les plus caractéristiques correspondent à des bols aux parois peu épaisses, délicatement décorés d’incisions fines sur un fond engobé rouge–orange. Des charbons provenant de ce contexte ont été datés des IV–IIIe siècles av. J.-C. (Tableau 1 ; Beta 188267). Ce style céramique, également présent sur d’autres sites de la région, a été baptisé “Tacana” du nom du premier gisement où il a été découvert.

3.1.3. Assemblage céramique beaucoup plus ancien

Un assemblage céramique beaucoup plus ancien, associé aux premières périodes d’occupation du site (IIIe millénaire av. J.-C.) a également été identifié. Son état de conservation est, en règle générale, très mauvais, mais on a pu le caractériser par une pâte mince de couleur marron–rougeâtre, utilisée dans la fabrication de jarres décorées d’impressions ponctuées et d’incisions parallèles réalisées sur pâte fraîche. Certains éléments montrent une ressemblance avec la poterie, un peu plus tardive, de Loja (phase Catamayo A : 1800–1300 av. J.-C.) [2], ainsi qu’avec les phases médianes et terminales de la culture de Valdivia [4,7].

3.1.4. Contextes d’offrande

Dans les contextes d’offrande ont été collectés : deux trés belles bouteilles céramiques et un petit récipient anthropozoomorphe, contenant une substance calcaire, très vraisemblablement associé à la consommation de la coca. Les deux récipients à anse en étrier, d’environ 30 cm de haut, posse?dent une pâte marron–gris, polie, très bien conservée. L’une des bouteilles porte deux visages anthropomorphes, façonnés en relief, occupant deux faces opposées, et entourés d’un décor formé d’un pastillage de petites boulettes d’argile. L’autre re?cipient a une forme aussi originale : sans décor, la panse est annulaire et creuse. Cette forme en “chambre à air” est analogue à celles connues pour le Formatif plus tardif du site de Cotocollao, près de Quito (phase IIb : 800–500 av. J.-C.) [8]. La forme en anse à étrier et certains motifs décoratifs rappellent également la culture côtière Machalilla, comprise entre 1600 et 900 av. J.-C. [5].

3.2. Les objets en pierre (Fig. 3)

Les travaux routiers réalisés au début des années 1990 ont occasionné la mise au jour d’un ou de plusieurs dépôts d’offrandes contenant plus d’une vingtaine de bols, de plats et de mortiers zoomorphes en pierre polie, dont la présence dans une collection privée nous a permis de localiser le site de Santa Ana–La Florida. La fouille de contextes non altérés et de dépôts funéraires a livré de nouvelles pièces lithiques attestant le développement d’un important art lapidaire, s’exprimant par des formes arrondies, élégantes et finement polies. Ces récipients, aux dimensions diverses, étaient vraisemblablement conside?re?s comme des biens de prestige et ont servi de support a? la transmission d’une idéologie complexe et sophistiquée. Plusieurs de ces bols, de couleur rouge-brun, présentent une face exte?rieure gravée de motifs figuratifs ou géométriques (Fig. 3a, c et e). On remarquera notamment une iconographie représentant des figures symboliques (Fig. 3a et b) où l’on reconnaît des serpents, des oiseaux (rapaces), des félins, ainsi que des représentations anthropo-ornithomorphes (Fig. 3c et d).
Un second type de vestige correspond à des éléments de parure de couleur vert–bleu, en turquoise et malachite, dont la composition chimique est en cours d’analyse au laboratoire Ernest-Babelon du CNRS (Orléans), pour tenter d’en définir la provenance. Deux séries de médaillons (Fig. 3f), percés de trous périphériques, représentent des visages anthropomorphes aux traits figés ou grimaçants. D’autres pendentifs remarquables se présentent sous la forme de petits nodules de turquoise, d’environ 4 cm de diamètre, sculptés de visages humains simplifiés et de serpents (Fig. 3h). L’un d’entre eux a été scié par la moitié et gravé, à l’intérieur, de motifs d’oiseaux (Fig. 3g) et, à l’extérieur, de serpents enroulés. Deux autres éléments tubulaires, au décor “torsad” (Fig. 3h), d’une longueur de 5 cm, ont été découverts dans le même contexte, ainsi que près d’un millier de petites perles de forme circulaire ou rectangulaire. La disposition primaire des perles rectangulaires, tantôt dispersées, tantôt rangées en mosaïque (notamment dans un des dépôts), suggère qu’elles étaient cousues sur des textiles plutôt que pendues à un fil.

3.3. Pratiques funéraires

Dans les trois dépôts funéraires du secteur est, étaient présents les restes d’un même coquillage marin (Strombus ou Malea sp.), qui avait été divisé en trois morceaux pour accompagner chaque dépôt. L’état de conservation des restes osseux, souvent réduits à de simples taches blanches ou à traces de terre striées, ne nous permet, ni d’identifier avec certitude le mode d’inhumation (primaire ou secondaire ?), ni le sexe, ni l’âge. La taille réduite des dépôts paraît cependant témoigner d’une position des corps fortement fléchie.

4. Les datations 14C

Onze dates (Tableau 1) ont été obtenues des contextes de construction et des niveaux d’occupation situés à l’intérieur et à l’extérieur des structures architecturales. Les neuf datations les plus anciennes proviennent d’échantillons de charbons de bois associés à des sols brûlés et à un foyer. Les deux dates les plus récentes correspondent à des échantillons collectés dans des dépôts d’occupation situés à l’extérieur des ensembles architecturaux, l’une d’entre elles (Beta – 181459) étant probablement contaminée. Ces datations paraissent témoigner d’une occupation relativement régulière du site dans le courant du IIIe millénaire av. J.-C. et, de manière plus sporadique, durant la période formative tardive. Aucune date n’est associée, jusqu’à présent, sur ce site, aux vestiges de l’Horizon corrugado.

5. Conclusions

Ces découvertes témoignent de l’existence de sociétés agraires complexes et fortement organisées, établies sur le versant oriental des Andes, dès le IIIe millénaire avant notre ère. La riche iconographie qui caractérise les objets associés présente des points communs avec celle du Précéramique final péruvien (La Galgada, Asia, Huaca Prieta), mais aussi des phases formatives équatoriennes (Valdivia, Machalilla, Catamayo A, Cerro Narrio) et péruviennes (traditions du bas Chinchipe et de Bagua, cultures Cupinisque et Chavin), contemporaines ou plus récentes. De même, certaines modalités rituelles, comme l’importance des foyers et des objets de prestige, tels les bols et mortiers
en pierre polie, permettent d’établir des relations avec des pratiques sociales et religieuses connues par ailleurs [1,6,9]. Les datations obtenues placent ces vestiges à une étape relativement ancienne du développement formatif, ce qui pourrait remettre en cause les modèles antérieurs d’émergence des premières grandes civilisations dans l’aire andine. La présence de ces éléments, dès le IIIe millènaire av. J.-C., sur le versant amazonien semble témoigner de la grande ancienneté des systèmes idéologiques et religieux andins et de leur préexistence dans les régions orientales et septentrionales. Elle confirme, en tout cas, le rôle important, et encore largement méconnu, joué par les sociétés établies en Amazonie occidentale, dans les processus de développement des sociétés agraires des hautes terres et de la côte pacifique.

Pour en savoir plus :

Le projet de recherche de l’IRD sur la Culture Mayo-Chinchipe.
La fiche scientifique éditée par l’IRD.
L’interview de Jean Guffroy concernant cette découverte.
La présentation du site archéologique et l’interview de Francisco Valdez.
Le communiqué de presse concernant cette découverte.

Références citées :

[1] R. Burger, L. Salazar-Burger, Centros ceremoniales, ideología religiosa y cronología, in: Emergencia de la civilización en los Andes, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, 1993, pp. 51–58.
[2] J. Guffroy, N. Almeida, P. Lecoq, C. Caillavet, F. Duverneuil, L. Emperaire, B. Arnaud, Loja préhispanique, ADPF, Paris, 1987.
[3] D. Lathrap, The upper Amazon, Thames and Hudson, London, 1970.
[4] J. Marcos, The ceremonial precinct at Real Alto: organization of time and space in Valdivia society, Doctoral Dissertation, University of Illinois, Urbana, IL, USA, 1978.
[5] B. Meggers, C. Evans, E. Estrada, The Early Formative period of the coastal Ecuador : the Valdivia and Machalilla phases, Smithson. Contrib. Anthropol., 1, Smithsonian Institution, Washington, DC, 1965.
[6] E. Peterson, Morteros Ceremoniales: the early development and distribution of a decorated stone bowl tradition in northwest South America, in: D.L. Broman, R. Burger, M.A. Rivera (Eds.), Social and economic organization in the prehispanic Andes, BAR Int. Ser., Oxford 194, 1984, pp. 21–31.
[7] J.E. Staller, Late Valdivia occupation in southern coastal El Oro province, Ecuador: excavations at the Early Formative period (3500–1500 BC) site of la Emerenciana, UNI dissertation, Southern Methodist University, 1994.
[8] M. Villalba, M.A.E. Cotocollao, Serie Monográfica 2, Museo del Banco Central, Quito, 1988.
[9] J.A. Zeidler, Feline imagery, stone mortars, and Formative period interaction spheres in the northern andean area, J. Lat. Am. Lore 14 (2) (1988) 243–283.

03/04/2008
por Gaëtan Juillard
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Diario la Hora: Civilización de cinco mil años en Zamora-Ch.

prensaUna investigación arqueología demostró que hace cinco mil años en el ahora cantón Palanda de la provincia de Zamora-Ch. correspondiente a la Amazonia existía una civilización avanzada denominada ‘Mayo-Chinchipe’ que comercializaba con las culturas de la costa como La Valdivia y otras.

El ecuatoriano Julio Hurtado Salazar y el francés Gaetan Julliard, integrantes del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural del Ecuador (INPC) y del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD siglas en francés), respectivamente, están al frente del proyecto arqueológico ‘Palanda’.

La civilización estaba asentada en la cuenca del Río Chinchipe, desde Valladolid hasta su desembocadura en el Río Marañón. Fue descubierta hace 10 años por unos tractoristas que abrieron una vía en el sector y desde el 2001 quienes se dedican a la arqueología mostraron su interés en aquellos restos.

Hurtado y Julliard lamentan que ante la falta de recursos los trabajos en ese sector se hayan paralizado y al momento se busca las entidades que financien el proyecto y les permita proteger el sitio porque, desde hace un año, está en peligro de desaparecer e irse en el río.

“Hemos investigado unos 200 metros cuadrados sobre la hectárea del yacimiento arqueológico y todo el resto queda por investigar. Los restos arqueológicos encontrados están en Quito y esperamos desarrollar un proyecto turístico en el sector”, afirma en arqueólogo francés.

Hurtado Salazar, del INPC, expresa que se ha previsto una reunión con las autoridades regionales, provinciales y nacionales para buscar alternativas que les permitan proteger el sector arqueológico que estaría por ser afectado debido a la erosión del lugar que está a un metro de las estructuras arqueológicas. En la reunión, que aún no se ha definido la fecha, se elaborará el Plan de Acción para la difusión del sector a nivel nacional e internacional.

Civilización de cinco mil años en Zamora-Ch.

22/03/2008
por Gaëtan Juillard
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Diario La Hora: Preparan visita a patrimonio cultural

prensa

Autoridades y actores culturales de la provincia viajarán el próximo lunes 17 de marzo para determinar las inmediatas acciones a desarrollar en el yacimiento arqueológico San Anal-La Florida, cantón Palanda, que hoy en día se encuentra en peligro debido a los deslizamientos de tierra en el sector.

Ramiro Cuenca, director provincial de Cultura, aseguró haber oficiado a las Fuerzas Armadas, a fin de precautelar y efectuar guardia en el lugar. Hoy el personero tiene previsto viajar a Quito para establecer junto al Ministro de Cultura acciones
inmediatas para salvaguardar el patrimonio.

Preparan visita a patrimonio cultural

21/03/2008
por Gaëtan Juillard
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Diario La Hora: Expectativa por ofertas para proteger a vestigios

prensa

Custodia. Personal militar vigilará yacimiento arqueológico en emergencia.

Desde la construcción de un museo hasta la capacitación a la ciudadanía constituyen parte de los compromisos adquiridos por parte de autoridades.
Zamora, La Hora

Un comité interinstitucional será el encargado de coordinar y supervisar el cumplimiento de los acuerdos logrados en la reunión de autoridades nacionales, regionales y provinciales efectuada ayer en las instalaciones de la secretaría técnica del Ecorae, cuyo objetivo era lograr compromisos institucionales para cuidar y preservar los vestigios arqueológicos ubicados en el yacimiento Santa Ana-La Florida, en el cantón Palanda.

El organismo veedor quedó conformado por el comandante del Batallón de Infantería número 17 Zumba, el arqueólogo Francisco Valdez; la gobernadora de la provincia, Zobeida Gudiño; la secretaria técnica del Ecorae, Enma Castillo; y los directores provinciales de Cultura de Loja y Zamora Chinchipe, Mao Moreno y Ramiro Cuenca.

Durante la reunión, que inició cerca de las 10h00, en primera instancia se cumplió el análisis de la situación de yacimiento arqueológico y del estado actual, y de las medidas inmediatas para la protección de las zonas en peligro.

Washington Barreno, funcionario del Ministerio de Cultura, indicó que esta Cartera de Estado se comprometió a brindar la capacitación del personal y fomentar la participación comunitaria en las localidades del sector.

“Hoy por hoy es el más antiguo de Mesoamérica. Se trata de una cultura anterior a los incas, con vestigios y desarrollos culturales tan o más ricos que los de Valdivia, que tiene cuatro mil 500 años de profundidad en la historia”, expresó.

Jaime Pozo, director del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural regional Loja, manifestó que se prevé la consecución de una cubierta con diseño arquitectónico, así como un proyecto de capacitación y sensibilización a la población de Palanda.

El coronel del Ejército, Washington Lara, comandante de la Brigada de Infantería número 7 Loja, mencionó durante la reunión que la unidad a su cargo, a través del Batallón de Infantería número 17 Zumba, desplazará personal hasta el sector afectado para vigilar el lugar mientras dure la emergencia. Lara refirió que a largo plazo se espera un mayor compromiso de la ciudadanía para salvaguardar los vestigios que aún permanecen.

Efectivos militares, junto a personal del Municipio de Palanda y el Consejo Provincial coordinarán acciones para la construcción de un muro de gaviones al borde del río para evitar deslizamientos e inundaciones. También se ejecutarán trabajos de drenaje y programas de reforestación en los alrededores del yacimiento.

La secretaria técnica del Ecorae, Enma Castillo, dijo que se espera un largo plazo conseguir que el sitio sea considerado como un atractivo turístico tanto a nivel nacional como internacional. La personera añadió que el Ecorae aportará fundamentalmente con un plan macro para fomentar la reforestación del lugar.

Además, se planificó la consecución de un museo en el lugar. “No solo para rescatar lo arqueológico, sino para promover el turismo, para que se puedan crear infraestructuras especialmente para llamar a las personas de diferentes lugares e incrementar el nivel de vida de la población”, refirió.

Para Edgar Carrión, concejal de Palanda, explicó que los acuerdos logrados debieron haber sido coordinados años atrás, pero felicitó las acciones que se puedan ejecutar en favor del patrimonio provincial.

Expectativa por ofertas para proteger a vestigios

20/03/2008
por Gaëtan Juillard
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Diario La Hora: Hoy se define futuro de vestigios arqueológicos

prensa

Cita. Delegados institucionales suscribirán acuerdos para preservar ruinas

Autoridades nacionales, provinciales y cantonales de Palanda intervendrán hoy en una reunión de trabajo para establecer soluciones a la problemática del yacimiento.
Zamora, La Hora

Una sólida solución a la problemática actual que afronta el yacimiento arqueológico Santa Ana-La Florida, será el móvil de la reunión que mantendrán hoy autoridades nacionales, regionales y provinciales en las instalaciones de la secretaría técnica provincial del Ecorae.

Zobeida Gudiño, gobernadora de la provincia encargada, mencionó que durante la visita de autoridades a los vestigios arqueológicos se constató que se registra el peligro por la proximidad del río producto de profundos deslizamientos.

“Estamos viendo cómo coordinar con algunas autoridades para poder poner un gavión, de tal manera que se pueda resolver el problema y no perdamos estas ruinas arqueológicas para nuestro país”, afirmó.

Para el arqueólogo Gaetano Julliard, es necesario desarrollar un plan de acción para que se actúe los más pronto posible y que no se pierda este legado histórico. “Vamos a poner toda la puesta en valor, toda la difusión dentro de la comunidad a nivel nacional e internacional de esta cultura y este sitio”, subrayó.

Asimismo, se espera la firma de acuerdos para potenciar al sitio y se analizará además la posibilidad de construir el museo de sitio, el parque ecológico, rutas turísticas cantonales e intercantonales.

Al evento se prevé la asistencia de dos delegados del Ministerio de Cultura y los directores provinciales de Loja y Zamora Chinchipe, representantes de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, delegados del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, así como de los Ministerios del Ambiente y Turismo.

Según Julliard, al cónclave además comprometieron su presencia la gobernadora de la provincia; el alcalde de Palanda, Segundo Mejía, concejales, tenientes políticos y presidente de Juntas Parroquiales de este cantón.

4.895 años data el yacimiento de la cultura Mayo-Chinchipe, denominada así por los arqueólogos que estudian los vestigios

Hoy se define futuro de vestigios arqueológicos

18/03/2008
por Gaëtan Juillard
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Diario La Hora: Deslizamientos ponen en peligro a patrimonio

prensa

Riesgo. Tala de vegetación y erosión del terreno son las causas

Los deslizamientos de tierra se están tornando más frecuentes en el yacimiento arqueológico Santa Ana-Florida. Arqueólogos piden mayores acciones. Zamora, La Hora

En el transcurso del último año se han desplomado más de unos 500 metros cúbicos de materiales que formaban parte de las paredes que se levantan sobre el cauce del río, junto al yacimiento arqueológico Santa Ana-La Florida, ubicado en el cantón Palanda, que actualmente está en peligro de perderse por la presunta desatención de autoridades y el peligro de deslizamientos de tierra.

Este sitio patrimonial sufrió en marzo del 2007 los embates provocados por la crecida inusual del río Valladolid. La crecida de los ríos causó deslaves y cuantiosos daños a la infraestructura vial a lo largo de la mayor parte de las cabeceras del río Chinchipe.

En el yacimiento, la crecida de las aguas generó un amplio proceso de erosión, que a su vez provocó deslaves en varias paredes de la terraza fluvial sobre la que se levanta el yacimiento. En el último año estos procesos se han visto agravados por las inclemencias del clima invernal, refirió Gaetan Juillard, técnico arqueólogo.

En este proceso se han caído cuatro gaviones del conjunto que fue levantado por el equipo de arqueólogos en el 2005, para reforzar la base de la terraza fluvial. Aseguran que en marzo del año anterior fueron alertadas las autoridades seccionales, informando del suceso y de la necesidad inmediata de reparar el muro de contención antes mencionado.

Añade que a pesar de las repetidas llamadas de atención al Municipio de Palanda no se actuó durante el verano del 2007, en que el nivel bajo del río permitía el reforzamiento de la base del muro y la edificación de un contrafuerte adecuado para impedir el desmoronamiento continuo de las laderas del río.

Además, se considera que la construcción de un muro de contención es impostergable, aduciendo que la tala de la vegetación, sembrada por el equipo de arqueólogos para mantener el suelo provocó el deslave de la parte superior del terreno, encontrándose hoy en día a un metro con cincuenta centímetros del límite de seguridad establecido por los arqueólogos.

Los arqueólogos estiman que existe una limitada vigilancia de los predios y un control regular de la vegetación que crece en torno a las estructuras. Puntualizaron que si estos problemas hubieran sido tomados en cuenta, las complicaciones se habrían solucionado a un costo relativamente bajo y la erosión no se habría agravado al punto actual.

Juillard mencionó que se requieren soluciones inmediatas, que de lo contrario ponen en riesgo uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del país, y de la América Latina.

“Se espera que los trabajos iniciados esta semana por el Municipio de Palanda continúen y que la construcción del muro de gaviones en los sectores más afectados por la erosión, será pronto una realidad”, explicó el arqueólogo.

Gestión
Segundo Mejía, alcalde de Palanda, señaló que el Municipio asignó trabajadores permanentes en el yacimiento donde se considera habitó una cultura ancestral de la amazonía. Los obreros, según el burgomaestre, están encargados de que personas
desaprensivas entre sin control y pudieran poner en peligro la seguridad de la reserva arqueológica.

“Más de eso ya no podemos hacer, porque no tenemos todavía lo necesario. No hemos hecho un proyecto para avanzar más adelante”, acotó Mejía, asegurando que por falta de recursos nos se ejecuta en programa turístico del sector.

Destacó que favorablemente no se concretó un proyecto en las riberas del río Valladolid, dado que años atrás un deslave se llevó un puente ubicado en el sector, destruyendo una playa que pudo haber sido considerada como un sitio turístico.

Deslizamientos ponen en peligro a patrimonio

07/10/2007
por Francisco Valdez
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De un Presente a un Futuro para el Pasado: Arqueología Social en Palanda, Ecuador

Resumen:

El manejo del recurso ecológico cultural tiene un espectro de posibilidades que debe ser estudiado racionalmente para impulsar el desarrollo de las comunidades campesinas marginadas. La arqueología como ciencia social no sólo tiene la vocación de recuperación histórica, sino que tiene ante todo un compromiso con la comunidad viva en la que se realiza. Los recursos patrimoniales que son sacados a la luz y estudiados con una dimensión antropológica tienen una carga ideológica que debe servir para devolver a los pueblos marginados un sentido de dignidad y de auto estima. Debidamente documentados, pueden ser revalorados como elementos de interés turístico, que al atraer al público, pueden convertirse en una fuente de ingresos. El empoderamiento comunitario a través de los recursos culturales debe hacerse en el marco de una capacitación coherente de la población local. Si a la comunidad se le ayuda a comprender el valor que tienen los recursos patrimoniales, esta puede convertirse en la principal custodia y administradora de los yacimientos arqueológicos. Por otro lado, con un programa de adiestramiento comunitario, se pueden generar recursos adicionales estableciendo pequeñas industrias de turismo ecológico – cultural, una producción artesanal relacionada con objetos y motivos patrimoniales, además de brindar servicios de hospedaje, gastronomía regional. Así la arqueología puede convertirse en un eje instrumental para el cambio de vida de los habitantes actuales de las zonas estudiadas.

Ponencia dada durante el Congreso Arqueología y Desarrollo en América Latina, Bogota, Colombia, 2007.

04/04/2005
por Gaëtan Juillard
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Dossier Futura-Sciences: Archéologie : Il y a 4000 ans dans les Andes

prensa

Les recherches menées, depuis 25 ans, de part et d’autre de la frontière entre Equateur et Pérou ont permis la mise au jour de vestiges caractéristiques de traditions culturelles jusqu’alors inconnues, qui conduisent à remettre en question les modalités et processus d’apparition des systèmes sociaux et idéologiques complexes, dans l’aire andine.

Voir le dossier

11/07/2003
por Gaëtan Juillard
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Diario Le Monde.fr: Découverte en Amazonie d’une civilisation vieille de 4 500 ans

prensa

Article paru dans l’édition du journal Le Monde du 11.07.03

Intriguée par de vieux bols en pierre présents chez des particuliers, une mission franco-équatorienne a mené des fouilles sur les contreforts des Andes. Elles leur ont permis de mettre au jour les objets raffinés d’une société qui pourrait avoir influencé les autres cultures de la région

Des archéologues français et équatoriens qui travaillaient le long d’un affluent du rio Chinchipe (Equateur) sur des structures funéraires vieilles de 4 500 ans, et creusées dans une petite terrasse fluviale, ont mis au jour une dizaine de récipients (bols, petits plats et mortiers) en pierre finement polie ainsi que des tessons de poterie.

Ces découvertes, qui ont été faites non loin de la petite ville de Palanda (Province de Zamora-Chinchipe) et ont été annoncées début juillet à Quito, paraissent prometteuses. Tout semble indiquer en effet que ces objets, trouvés à La Florida (1 000 mètres d’altitude), sur les contreforts des Andes, appartiennent à une civilisation avancée ayant vécu dans une zone de la forêt amazonienne qui n’avait jamais encore fait l’objet de recherches archéologiques.

Structures funéraires ?

La découverte équatorienne a toutes les allures d’un roman. En 2000, des archéologues français et équatoriens avaient été intrigués par la présence de bols en pierre taillée chez certains particuliers. Après enquête, il est apparu que cette dizaine d’objets avaient été mis au jour trois ans auparavant, lors du creusement d’une route.

Après une recherche en aval des bassins fluviaux de l’Isimanchi, du Valladolid, du Palanda et du Mayo (Equateur), les chercheurs ont trouvé deux sites comportant des récipients en pierre polie. L’un d’eux, situé à La Florida (haut rio Palanda), s’est montré particulièrement intéressant en raison de la présence de trois monticules disposés sur une petite terrasse fluviale. Des structures funéraires ?

L’équipe franco-équatorienne a fouillé l’un d’entre eux, partiellement abîmé par les coups de la pelle mécanique. Sous la terrasse fluviale, ils ont découvert une fosse de deux mètres de profondeur dont les parois étaient étayées par un mètre de pierres, le tout étant recouvert de blocs et de terre. Ces éléments de construction ont été datés au carbone 14 et leur âge a été estimé à 2 450 ans avant notre ère.

« Ce site, pense Jean Guffroy, directeur de l’unité Adaptations humaines aux environnements tropicaux durant l’holocène à l’Institut de recherche pour le développement (IRD) d’Orléans (Loiret), a été occupé. Mais ce n’est pas un lieu d’habitat. Il s’agit plutôt d’un lieu cultuel, et sans doute funéraire. La structure elle-même est le fruit du travail d’architectes et d’aménageurs. » Pour les deux autres monticules, des fouilles sont en cours. Il y a une quinzaine de jours, révèle le chercheur français, « un autre bol entier, un millier de petites perles en jadéite et un fragment de crâne humain » ont été exhumés non loin de là.

L’un des récipients découverts a tout particulièrement surpris les archéologues. Il s’agit d’un bol de 20 centimètres de diamètre, taillé dans une roche bicolore et sur lequel ont été gravés des motifs iconographiques complexes – têtes félines, serpents et rapaces – fruits d’une symbolique très liée à la forêt tropicale humide. L’ornementation utilisée rappelle celle des premières grandes civilisations andines de Chavin et de Cupisnique (la tradition côtière de Chavin), au Pérou.

« La qualité iconographique et artistique exceptionnelle des bols et l’architecture élaborée des structures funéraires sont telles que l’on se demande si cette culture n’a pas été la matrice des premières civilisations andines, et notamment celle de Chavin », avance Jean Guffroy. Cette dernière, rappelle-t-il, s’est développée dans les Andes péruviennes de 1200-1300 av. J.-C. jusqu’à 200 avant notre ère. Elle tire son nom du site de Chavin de Huantar découvert à l’est de la Cordillera Blanca, par 3 200 mètres d’altitude. Là ont été mises au jour des ruines de bâtiments à l’architecture massive décorés de sculptures « traitées en gravures et en bas-reliefs ».

« L’idéologie et l’iconographie Chavin étaient peut-être déjà en maturation dans cette région où est située La Florida », propose Jean Guffroy, qui a fouillé ce site en compagnie de deux archéologues de l’IRD de Quito, Francisco Valdez et Geoffroy de Saulieu, et d’un Equatorien, Julio Hurtado. « La théorie dominante suppose que la culture Chavin n’a pas dépassé les frontières du Pérou. Or, ici, nous avons retrouvé des éléments comparables au nord du Pérou, et dans un contexte de forêt. »

La découverte franco-équatorienne est d’autant plus intéressante qu’elle a été effectuée dans l’Amazonie occidentale, une région recouverte d’une forêt tropicale humide fortement éclaircie par endroits, et encore mal connue des archéologues. Cette zone, située sur les flancs inférieurs de la cordillère orientale des Andes, s’étend jusqu’à la plaine amazonienne. Le fleuve Amazone y prend ses sources, et la faune et la flore y sont beaucoup plus riches et diversifiées que dans la plaine alluviale. Aussi ne faut-il pas s’étonner que l’homme ait choisi de s’y installer.

« Enfers verts »

Malheureusement, cet environnement très humide est peu propice à la découverte d’anciennes traces d’occupation humaine. Les sols sont acides et sujets à des écoulements de boue fréquents, tandis que le relief accidenté et la couverture végétale rendent difficiles la conservation et la détection des vestiges. Travaillant dans la région depuis de nombreuses années, les chercheurs de l’IRD et leurs collègues équatoriens ont répertorié un grand nombre de sites, mais d’occupation beaucoup plus tardive et correspondant au style Corrugado. Un style plus rustique caractérisé par la présence de bandes apparentes d’argile sur le col des récipients.

Cet art propre à un grand nombre de populations (proto-jivaros) ayant occupé l’Amazonie occidentale depuis la seconde moitié du premier millénaire de notre ère jusqu’à nos jours manque de finesse. Il n’est pas aussi délicat que celui qui orne les récipients découverts à La Florida. Objets qui témoignent de manière éloquente que des cultures raffinées ont pu se développer et s’épanouir dans des régions tropicales humides, apparemment inhospitalières à l’homme, mais qui étaient loin d’être les « enfers verts » que l’on décrit habituellement.

Les travaux menés par l’équipe de Jean Guffroy au sud du Cameroun, en Equateur, à Sumatra et dans les îles océaniennes montrent en effet que l’homme s’est adapté très tôt à ce type de milieu. En Amérique centrale, les civilisations olmèque et maya, nées dans des zones également forestières, ont ainsi fait la preuve d’un haut niveau d’adaptation. Mais, « dans l’état actuel des connaissances, les civilisations d’Amérique centrale et d’Amérique du Sud semblent, estime Jean Guffroy, s’être développées séparément ».

P/
Christiane Galus